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Solidaridad en salud. Voluntarios de la Asociación de Traductores, Expaumi y la Fundación de Atención a Enfermos Oncológicos

Muchos pacientes lo ignoran, pero el entorno hospitalario es terreno abonado para el trabajo voluntario. En el Hospital Virgen de la Victoria colaboran personas como traductoras o asesorando a enfermos cardíacos y oncológicos
Voluntarios de la Asociación de Traductores, EXPAUMI y la Fundación de Atención

Muchos pacientes lo ignoran, pero el entorno hospitalario es terreno abonado para el trabajo voluntario. En el Hospital Virgen de la Victoria colaboran personas como traductoras o asesorando a enfermos cardíacos y oncológicos.

Los hospitales, centros de referencia para el tratamiento de las enfermedades, también atraen a muchas personas interesadas en prestar ayuda a los demás. Entre los pasillos repletos de batas blancas y verdes, de pacientes y familiares ansiosos se mezclan voluntarios que encaminan sus pasos hacia las urgencias, las plantas, los servicios de información o la unidad de cuidados intensivos.

En el Hospital Clínico Virgen de la Victoria de Málaga decenas de personas trabajan hoy, Día Internacional del Voluntariado, como tantas otras jornadas haciendo lo que mejor saben hacer: echar una mano sin pedir nada a cambio.

Entre las entidades que actúan en el hospital destacan asociaciones como la de Intérpretes Voluntarios (AIVE), la Fundación de Asistencia a Enfermos de Cáncer (FMAEC) y la Asociación de Expacientes de la UCI (Expaumi).

Voluntarios en acción

Alicia Llopis es francesa pero lleva 17 años en Málaga, cinco como intérprete voluntaria en el Hospital Virgen de la Victoria. Habla inglés y francés, aunque la mayoría de los pacientes la requieren para traducir del inglés, pues el centro asisten a muchos británicos y norteuropeos que hablan con fluidez inglés.

¿Cómo se sumó ella a esta labor? Un día hace 5 años ingresaron a su padre en el hospital y los nervios provocaron que sólo se expresara en francés, así que ella tuvo que hacer las veces de traductora. En la misma habitación, un británico tenía problemas para hacerse entender y ella lo ayudó. El médico le informó entonces de la existencia de la asociación de intérpretes y ella se sumó encantada a la iniciativa. Ahora es parte del equipo de 20 personas que atienden las necesidades de las urgencias, la información y las plantas del hospital prestando sus conocimientos de inglés, francés, alemán, ruso, sueco, finés, chino y árabe. "En realidad yo soy la novata del grupo, la presidenta Judith lleva ya 20 años en esto", afirma Llopis.

Otra de las entidades veteranas en el Clínico es la que representa Rogelio Moreno, Expaumi. Surgida hace 11 años de la mano de profesionales de la UCI y antiguos pacientes, su labor se orienta a asesorar a los enfermos y a sus familias sobre las consecuencias de los accidentes cardíacos que causan muchos ingresos en la unidad de cuidados intensivos del hospital. En este tiempo ha atendido a más de 4.200 enfermos y 6.500 allegados.

Expaumi cuenta con 12 visitadores que trabajan a diario en la UCI del centro explicando a los enfermos y familiares que lo desean que un infarto no es el final de nada, sino un nuevo principio, y cuáles son los cambios de hábitos y de estilos de vida que deben asumir.

La entidad también organiza cursos de soporte vital para familiares de infartados y la ciudadanía. Su buen hacer ha llevado a que otros hospitales como el de Antequera, Costa del Sol, Baza, Valme o Reina Sofía estén planteándose impulsar entidades similares. Moreno señala que uno de sus objetivos para 2008 es conseguir apoyo en Carlos Haya para implantar su labor en este centro.

Finalmente, FMAEC es la entidad más joven de las tres. Desde hace tres años voluntarios como Concepción Álvarez y Elena Willekes visitan el hospital de día, la planta de oncología y la unidad de cuidados paliativos para apoyar a los enfermos y sus familias. "La mayoría de las veces hablamos de todo menos de la enfermedad. Es el paciente el que marca la pauta", relatan. Ellas son parte del grupo de 20 voluntarios que colaboran en el hospital. Por su parte, la fundación también ofrece apoyo psicológico, jurídico y social en su sede del Centro.

Álvarez llegó a la fundación tras sufrir las secuelas del cáncer y Willekes tras sufrirlas en su entorno. Ambas fueron formadas y son asesoradas en su labor por los psicólogos de FMAEC, pero es su vivencia y su humanidad lo que atrae a los pacientes, hastiados de que les asesoren profesionales mientras sufren los duros tratamientos oncológicos. "Tratamos de arrancarles una sonrisa o servir de desahogo a ellos y sus familias. El cáncer paraliza, aterra y provoca mucha soledad y nosotros insistimos en que es posible salir adelante", cuentan las voluntarias.

Fuente:
Diario La Opinión de Málaga (Carmen L. Cueto)